¿Por qué Drácula, una historia de amor: revive el gótico de Stoker en pleno 2025?

En 2025, Luc Besson trae de vuelta al mítico Conde Drácula con una versión que mezcla romance, tragedia y estética gótica. Drácula: A Love Tale (o simplemente Drácula) se consolida como una reinterpretación del personaje creado por Bram Stoker. Aquí te contamos algunos detalles:
El mito clásico reinventado
A diferencia de las adaptaciones tradicionales, esta versión prioriza el romance trágico antes que el terror puro. El conde Drácula, interpretado por Caleb Landry Jones, no es un monstruo sediento de sangre, sino un ser marcado por la pérdida: tras la muerte de su esposa Elisabeta, reniega de Dios, se convierte en vampiro y dedica siglos a la búsqueda de su reencarnación, Mina, en el París de la Belle Époque (periodo histórico entre finales del siglo XIX y el inicio de la Primera Guerra Mundial). La estética gótica, los perfumes hipnóticos y el tormento emocional invitan a ver a Drácula como un personaje trágico, apasionado y sobre todo humano.
Todo sobre la producción
Con un presupuesto estimado en 45 millones de dólares, se trata de una de las producciones francesas más ambiciosas del año. El rodaje comenzó a principios de 2024 en Finlandia y diversas localizaciones europeas, incluyendo escenarios nevados y decorados elaborados en París. La reconstrucción de castillos medievales y de la capital francesa del siglo XIX es destacable. La esencia visual, a cargo de Luc Besson y su equipo, equilibra el gótico tradicional con una atmósfera contemporánea: tonos oscuros, vestuario refinado y una escenografía que alterna nieblas medievales con la opulencia de la Bella Época.
El reparto
Caleb Landry Jones encarna a Drácula/Vlad con una presencia hipnótica y un aire atormentado, representa a la inmortalidad y el poder. Zoë Bleu asume un doble papel como Elisabeta y Mina, articulando la conexión mística entre pasado y presente. Y es esta dualidad en la que se basa el núcleo de la trama. Christoph Waltz interpreta a un sacerdote que representa la contradicción entre fe y obsesión, sumando un matiz filosófico y moral al enfrentamiento con Drácula. Completan el elenco Matilda De Angelis y otros actores que nos ofrecen otros matices al universo gótico explorado en la película.
Luc Besson y su visión íntima y épica de Drácula: Una historia de amor
Luc Besson, creador de cintas como Lucy, El quinto elemento y El profesional, aborda Drácula: Una historia de amor con la intención de rescatar un aspecto que, según él, casi siempre se omite en las adaptaciones: la historia de amor. Admirador de la versión de Francis Ford Coppola, el director francés ve en este relato la “historia de amor definitiva”, en la que un hombre espera 400 años para reencontrarse con su esposa.
Para ello, se apoya en Caleb Landry Jones, a quien vimos en cintas cómo Huye (Get Out), con quien ya había trabajado en DogMan, y que aquí interpreta a un Drácula que atraviesa más de veinte encarnaciones distintas a lo largo de los siglos. Besson combina su gusto por situarse “en el límite entre lo real y lo ficticio” (recordemos su cinta Lucy con Scarlett Johansson) con un meticuloso trabajo visual: llevó a su equipo a museos para estudiar la luz de la pintura europea del siglo XV y XVI, recreó una capilla de los Cárpatos pintada a mano, y diseñó armaduras basadas en piezas históricas con elementos simbólicos como el yelmo en forma de dragón. Un dato curioso es que el tono está influenciado por el último álbum de Billie Eilish, cuya atmósfera melancólica encaja con la visión de Besson de un Drácula más humano, introspectivo y atado a un amor imposible.
Y la última
En definitiva, Drácula, una historia de amor no sólo revive el gótico clásico de Stoker, sino que lo reinventa. La mezcla de romance trágico, intensidad estética y una narrativa centrada en la humanidad del vampiro hace de esta versión una memorable. ¡Separa tus entradas ya mismo!